lunes, 23 de noviembre de 2015

¿CÓMO TRATAR LAS ARRUGAS Y LÍNEAS DE EXPRESIÓN, SIN ALTERAR LA NATURALIDAD DE LA CARA?

Cada vez son más los hombres que demandan tratamientos médico-estéticos para potenciar su imagen y sentirse bien consigo mismos.
Sentirse bien genera mayor confianza y eso termina transmitiéndose a los demás.  Además, una imagen fresca, sana y dinámica, acorde con los tiempos y los estándares de la sociedad actual, beneficia al paciente en un ámbito laboral cada vez más competitivo.

Uno de los tratamientos más solicitados por ellos es la aplicación de toxina botulínica, técnica de medicina estética más practicada en el mundo. Su uso clínico generalizado ha permitido profundizar en el conocimiento de la anatomía facial y del funcionamiento de los músculos que proporcionan la expresión, y también ha servido para confirmar su mínimo nivel de efectos adversos y de riesgos asociados a largo plazo.

Las arrugas de expresión facial son causadas por el uso repetitivo de los músculos de expresión facial.  Los músculos faciales en el hombre son más potentes, por lo que es frecuente que presenten arrugas de expresión más profundas y marcadas.

La aplicación de toxina es un tratamiento muy seguro y efectivo para eliminar las arrugas de expresión facial existentes y también evitar la formación de nuevas arrugas. El procedimiento consiste en la aplicación con agujas muy finas, en forma superficial en sitios específicos de la cara.  La toxina actúa selectivamente sobre los músculos tratados, relajándolos, y así eliminando las arrugas mientras se mantiene una expresión facial natural.

Este procedimiento tiene un alto grado de satisfacción para el paciente, no es doloroso y se realiza de forma ambulatoria.  Esto hace posible que inmediatamente después del tratamiento, el paciente puede volver a sus actividades diarias.

Los resultados se empiezan a observar a partir del tercer a quinto día, y  los resultados definitivos se pueden apreciar a los 15 días de la aplicación. La duración del efecto es de 3-6 meses.
Se recomienda este tratamiento para mejorar significativamente las líneas verticales entre las cejas al fruncir el entrecejo, así como también para las líneas horizontales en la frente al elevar las cejas y las líneas que se forman en el canto externo del ojo, mejor conocidas como “patas de gallo”

El objetivo es conseguir una mirada relajada y natural, que no altere la expresión del paciente. El tratamiento se individualiza acorde a las facciones de cada paciente.

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