lunes, 21 de abril de 2014

¿CÓMO SELECCIONAR LO MEJOR EN LÁSER/LUZ PARA CADA PACIENTE?

Quería compartirles el tema que expuse en el Congreso de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, donde dermatólogos y cirujanos hemos expuestos diversos temas relacionados a los últimos tratamientos de láser y otros tratamientos para rejuvenecer y mejorar la calidad de la piel. 

Brindé una charla sobre mi visión de ¿CÓMO SELECCIONAR LO MEJOR EN LÁSER/LUZ PARA CADA PACIENTE?

Empecé la charla hablando sobre el envejecimiento en general y el envejecimiento cutáneo: se trata de un proceso que ocurre en todos los órganos del cuerpo, pero que se hace más manifiesto en nuestro órgano más amplio, la piel.  Por lo tanto, la apariencia de la piel suele ser uno de los primeros indicadores de la edad en las personas.

El envejecimiento cutáneo es un proceso biológico complejo, progresivo e irreversible.  Existen factores genéticos individuales, factores nutricionales y el acúmulo de diversas agresiones ambientales, que lo determinan. Comprende dos procesos clínico-biológicos interdependientes que se desarrollan simultáneamente. 

Se consideran dos tipos de envejecimiento: el envejecimiento cronológico (intrínseco) y el envejecimiento extrínseco (cuyo principal protagonista es el sol y las agresiones externas, que se pueden evitar).







Hoy en día, los pacientes buscan resultados naturales, con técnicas lo menos invasivas posibles y que requieran el menor tiempo de recuperación.

Antes de iniciar un tratamiento láser, es muy importante que el paciente pueda despejar todas sus dudas con el profesional y esté bien informado sobre los resultados esperables, el cuidado previo y post, los posibles efectos adversos, etc. Para ello, es crucial generar una buena ¨compliance¨ con el médico, es decir, entablar una buena relación médico-paciente.

Actualmente, la gama de láseres es muy amplia, y de acuerdo al problema médico/estético que el paciente quiera corregir, el médico deberá elegir cuál/es son los mejores láseres para cada paciente.
Por ejemplo, en el caso de las pacientes jóvenes (25-40 años), que quieren empezar a realizar un tratamiento para mejorar la calidad de su piel, se prefiere los láseres que sólo recambian las capas más superficiales de la piel, por los que los tiempos de recuperación son menores y pueden regresar a su vida laboral en forma casi inmediata.  Ejemplos de estos tratamientos pueden ser: IPL (luz pulsada intensa), Láser Fraxel Thulium, Láser Peel con CO2…

En el caso de pacientes de más edad (mayores de 40 años), que presentan arrugas profundas, manchas, textura de piel engrosada e irregular, lo mejor será acudir a los láseres ablativos fraccionados, como el láser de CO2 o el Láser Erbium.  Éstos actúan a nivel más profundo recambiando la piel y regenerándola, y de acuerdo a los parámetros que elija el profesional, requerirá mayor o menor tiempo de recuperación.  Para lograr los mejores resultados, es conveniente combinar el tratamiento láser con inyectables (como toxina botulínica y rellenos de ácido hialurónico), plasma rico en plaquetas, radiofrecuencia, etc. 

Para problemas puntuales como por ejemplo: manchas, se puede realizar Láser de Q-switch y para el caso de las arañitas (telangiectasias) en rostro, se elige el láser de Neodynium Yag.  


Siempre asegurarse que el establecimiento que eligan para realizarse los tratamientos,  tenga profesionales calificados y con amplia experiencia en el manejo de láseres, en donde el confort y bienestar del paciente sea uno de los puntos más importantes. 

Por último, quería recordarles que el tratamiento domiciliario de una buena rutina de cuidado de piel con cremas anti-age y protectores solares es una parte fundamental en el éxito de todo tratamiento dermatológico. 

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